La Internacional de Resistentes a la Guerra
"Pienso que para nosotros este punto de vista más amplio, de la objeción de conciencia no solamente frente al servicio militar obligatorio, pero como una perspectiva antimilitarista, noviolenta, y revolucionaria es muy importante. Cuando hablamos sobre objeción de conciencia, no solamente no queremos ir al ejército, sino que tenemos una visión noviolenta para la sociedad, queremos crear una sociedad sin ejércitos, sin violencia, sin dominación y sin injusticia"
Cumbre de los países no alineados
La objeción de conciencia al servicio militar surge como tal en
cuanto éste se convierte en obligatorio para el ciudadano. Esto sucede, sobre
todo a partir de las guerras napoleónicas, cuando se forman en Europa los
grandes ejércitos nacionales por el reclutamiento. Sin embargo la negativa a
participar en el ejército y la crítica a lo militar, como bases del hecho
concreto de la objeción, tienen una larga historia, comenzando por actos más o
menos individuales hasta convertirse en una lucha política colectiva y
organizada.
El primer caso de
Objeción de Conciencia (O.C.) se produjo en España en 1958 por motivos
religiosos; los testigos de Jehová fueron los primeros objetores procesados por
un delito de desobediencia con penas de seis meses a seis años de prisión, una
vez cumplida se les volvía a llamar a filas, si se negaban eran nuevamente
condenados, a esto se le llamó la condena en cadena.
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